TU RESTAURANTE YA VENDE.
AHORA CONSIGUE QUE TAMBIÉN TE DEJE GANAR, DORMIR Y VIVIR.
Hay dos maneras de entrar por la puerta de tu negocio.
La primera es arrastrando los pies.
Has dormido mal.
Te has levantado con veinte mensajes de WhatsApp.
Uno está enfermo.
Otro quiere cambiar el turno.
Se ha roto una cámara.
La gestoría necesita un documento.
Y todavía no has llegado al restaurante.
Cuando por fin entras, el personal te mira.
Algunos no se atreven ni a contarte lo que ha pasado porque les das pena.
Otros están deseando soltártelo para comprobar si hoy terminas de doblarte.
Y tú intentas aparentar que lo tienes controlado.
Pero no.
Llevas meses —quizá años— viviendo con un nudo en el pecho.
Ahora imagina la otra escena.
Has dormido.
Has salido a caminar o a hacer deporte.
Has revisado lo importante.
Has resuelto varios problemas antes de salir de casa.
Sabes qué está pasando en tu negocio.
Sabes qué merece tu atención y qué puede esperar.
Entras por la puerta…
y el personal respira.
“Ya está aquí. Este sabe lo que hace.”
Eso es lo que quiero conseguir contigo.
No quiero convertirte en el hostelero que más trabaja.
Quiero que vuelvas a ser el dueño.
El que transmite seguridad.
El que se anticipa.
El que se hace respetar sin gritar.
El que su plantilla admira.
El que no se descompone porque llega una inspección, cambia el control horario o aparece la siguiente ocurrencia de la Administración.
¿Van a desaparecer todos los problemas?
No.
Pero tú vas a ser otra persona delante de ellos.
PRIMERO DESCUBRIREMOS QUÉ ESTÁ JODIENDO REALMENTE TU NEGOCIO
La mayoría de los hosteleros no tiene un negocio sin solución.
Tiene un negocio mal diagnosticado.
Cree que necesita vender más…
cuando el problema está en las compras.
Cree que necesita contratar…
cuando el problema está en la organización.
Cree que el cocinero es imprescindible…
cuando el verdadero problema es que lleva años permitiéndole mandar.
Cree que debe escandallar toda la carta…
cuando solo hay tres platos que le están cambiando la jugada.
Cree que gana poco…
cuando mezcla los gastos personales con los del negocio y ya no sabe qué dinero pertenece a quién.
Por eso Hostelero Fiestero empieza con un diagnóstico.
Antes de tocar precios, contratar, despedir, comprar un programa o abrir otro local, vas a descubrir:
- qué está fallando;
- cuánto dinero te puede estar costando;
- qué debes arreglar primero;
- y qué puedes dejar tranquilo.
Porque hacer muchas cosas no sirve de nada cuando ninguna es la correcta.
LO SÉ PORQUE YO TAMBIÉN HE ESTADO AHÍ
Durante más de veinte años he vivido dentro de la hostelería.
No la he estudiado desde una oficina.
La he sufrido.
He tenido personal, proveedores, inspecciones, deudas, conflictos familiares y decisiones que costaron muchísimo dinero.
Llegamos a heredar un restaurante que facturaba alrededor de 1.500.000 € al año.
Desde fuera parecía un éxito.
La realidad era otra.
Arrastraba cerca de 600.000 € de deuda y perdía dinero.
Había clientes.
Había trabajo.
Había movimiento.
Lo que no había era rentabilidad.
Conseguimos darle la vuelta.
Y aprendí algo que no he olvidado:
Un restaurante puede estar lleno y completamente enfermo.
También aprendí que casi nunca hace falta cambiarlo todo.
Hay que encontrar las pocas cosas que están provocando la mayor parte del problema.
Y actuar.
Eso es lo que te voy a ayudar a hacer.
EN QUÉ TE VAS A CONVERTIR
Quiero que seas el tipo al que todos miran cuando aparece un problema.
No porque tengas todas las respuestas de memoria.
Sino porque sabes pensar.
Sabes dónde mirar.
Sabes qué preguntar.
Sabes qué decisión no debes tomar en caliente.
Quiero que tu personal te respete por tu criterio.
Que te admire porque no cambias de opinión cada tres días.
Porque cumples lo que dices.
Porque corriges sin humillar.
Porque eres justo.
Porque te anticipas.
Porque cuando el servicio se complica, no entras corriendo como un pollo sin cabeza.
Entras y ordenas.
Y cuando llegue la fecha de impuestos, VeriFactu, una inspección o un cambio en el control horario, quiero que pienses:
“Vale. Ha cambiado esto. Veamos qué hay que hacer.”
Y punto.
Sin drama.
Sin noches enteras imaginando que todo se va a la mierda.
QUÉ VAS A APRENDER DENTRO
No quiero que memorices dieciséis bloques.
Quiero que resuelvas problemas.
Dentro de Hostelero Fiestero aprenderás a:
Detectar por qué no ganas lo que deberías
Sabrás si necesitas vender más, comprar mejor, reducir gastos, reorganizar la plantilla o dejar de perder dinero con productos que aparentemente funcionan.
Entender la rentabilidad sin convertirte en contable
Sabrás qué números debes mirar y cuáles no merecen que pierdas la vida delante de una hoja de cálculo.
Escandallar solo lo necesario
No perderás semanas pesando hasta el perejil.
Aprenderás a localizar los platos que realmente pueden cambiar el resultado del negocio y a trabajar sobre ellos.
Hacer el inventario mientras preparas el pedido
Con un sistema sencillo para revisar existencias y hacer el pedido semanal sin encerrarte media vida en el almacén.
La idea es que puedas tenerlo listo en unos 40 minutos, no en una tarde entera.
Controlar las compras sin convertirte en policía
Sabrás qué vigilar, con qué frecuencia y dónde suelen esconderse las desviaciones que, poco a poco, terminan costando miles de euros.
Subir el ticket medio sin hacer sentir estafado al cliente
Tu personal aprenderá a recomendar mejor.
Sin perseguir a la mesa.
Sin vender por vender.
Sin generar mal ambiente porque uno coloca más extras que otro.
Crear ofertas de trabajo irresistibles
No otro anuncio de “se busca camarero con experiencia y disponibilidad total”.
Aprenderás a presentar un puesto para que las personas válidas quieran trabajar contigo.
Y, más importante todavía, para que quieran quedarse.
Pararle los pies al cocinero que se cree imprescindible
O al encargado.
O al camarero veterano.
O a cualquiera que haya terminado teniendo más poder sobre tu negocio que tú.
Sin montar un espectáculo.
Sin dar golpes en la mesa.
Con autoridad de verdad.
Conseguir que tu personal te respete y te admire
No por miedo.
Por competencia, coherencia, claridad y justicia.
Cuando un equipo admira a quien dirige, muchos de los problemas de personal disminuyen antes de aparecer.
Dejar de depender de una sola persona
Ni de un trabajador.
Ni de tu socio.
Ni de ti mismo.
Crearás un negocio en el que las cosas importantes puedan funcionar sin que tú estés contestando el teléfono a todas horas.
Organizar la oficina sin comprar el último programa de moda
No necesitas convertir el restaurante en una multinacional.
Necesitas un sistema sencillo que se utilice y te quite trabajo.
No otro software caro que nadie abre después del primer mes.
Pasar el negocio a legal sin que el cambio te arruine
No estoy aquí para juzgar cómo has llegado hasta donde estás.
Estoy para ayudarte a ordenar la situación y avanzar sin provocar un agujero mayor que el problema original.
Preparar el negocio para venderlo
No basta con colocar un cartel de “se traspasa”.
Aprenderás a ordenar el negocio para que el comprador entre y piense:
“Hostia, este negocio lo quiero yo.”
Y no:
“Esto apesta a problema desde la puerta.”
Vender tu parte a un socio con el que ya no compartes el camino
Cómo plantear la salida, negociar y empujar hacia un acuerdo que proteja tus intereses.
Sin eternizar una relación que ya no funciona.
Meter a un hijo en el negocio sin arruinarle la vida
Aunque venga formado.
Aunque tenga ganas.
Aunque sea muy listo.
Un negocio desordenado sigue siendo un negocio desordenado.
Aprenderás qué debes preparar antes de entregarle responsabilidades o dejarle una herencia envenenada.
Decidir si quieres quedarte o salir
Yo conseguí salir de la hostelería.
Y no tengo ningún interés en volver a entrar.
Pero nunca voy a separarme del sector porque es lo que conozco.
No voy a decirte que debes marcharte.
Si quieres quedarte, te ayudaré a vivir mejor dentro.
Si quieres salir, te ayudaré a preparar una salida con cabeza.
Recuperar tu vida fuera del negocio
Disfrutar de tu familia sin mirar las cámaras cada diez minutos.
Irte unos días sin sentir que el local va a arder.
Volver a dormir.
Volver a hacer deporte.
Volver a tener una conversación sin que media cabeza esté pensando en el restaurante.
Y también hablo de cómo salí yo de la vida de alcohol, drogas y descontrol que durante años acompañó a una parte del sector.
No sustituye a un médico ni a un profesional.
Es mi experiencia.
Lo que me ocurrió.
Y lo que hice para salir de ahí.
CÓMO FUNCIONA
Hostelero Fiestero es una formación escrita y en audio.
Tienes 12 meses de acceso.
No hay clases eternas.
No tienes que conectarte a una hora concreta.
No tienes que recorrer todos los bloques por orden.
Empiezas por el diagnóstico.
Detectas tu problema principal.
Vas al contenido que necesitas.
Aplicas.
Y continúas.
El mérito será tuyo.
Yo no voy a dirigir tu restaurante.
Quiero darte el criterio para que cada vez dependas menos de mí y más de ti.
LAS 24 CONSULTAS PERSONALES
Durante esos 12 meses tendrás 24 consultas personales conmigo.
No te responde un comercial.
No te responde un tutor.
No te responde una inteligencia artificial con cuatro generalidades.
Te respondo yo.
Y esto es importante porque casi nunca aparece un problema solo.
Una consulta puede comenzar hablando de rentabilidad y terminar tocando compras, personal, autoridad y organización.
De hecho, eso es lo habitual.
Quienes ya están dentro suelen descubrir que una sola consulta mezcla problemas de varios bloques.
Por eso resolver una única situación importante puede rentabilizar varias veces el precio de la formación.
Un trabajador mal contratado cuesta miles de euros.
Un porcentaje de compras descontrolado cuesta miles de euros.
Un plato mal calculado cuesta miles de euros.
Una apertura equivocada puede costarte años.
Un socio mal gestionado puede bloquear tu vida.
Aquí no estamos hablando de pequeños problemas.
Estamos hablando de decisiones que pueden cambiar un negocio.
NO TE VOY A DECIR LO QUE QUIERES OÍR
Te diré lo que veo.
Si estás arreglando el síntoma y no el problema, te lo diré.
Si culpas al personal de algo que has provocado tú, te lo diré.
Si quieres abrir otro restaurante cuando el primero depende de ti hasta para comprar papel higiénico, te lo diré.
Y si un trabajador te está tomando el pelo, no lo envolveré en lenguaje corporativo.
Te diré:
“Este tío te está tomando el pelo.”
Después veremos qué hacer.
No quiero que termines una consulta encantado conmigo.
Quiero que tomes una buena decisión.
ESTO ES LO QUE RECIBES
Al entrar en Hostelero Fiestero recibes:
- 12 meses de acceso.
- 16 bloques prácticos.
- Bloque 0 de diagnóstico.
- Contenido escrito y en audio.
- Todas las actualizaciones durante tu acceso.
- 24 consultas personales conmigo.
- Prioridad por haber entrado antes.
Y una cosa más:
Nadie entrará después más barato que tú.
EL PRECIO
El precio definitivo de Hostelero Fiestero será de:
1.800 €
La formación se lanzó en junio por 600 €.
El día 1 de julio pasó a 700 €.
El día 1 de agosto, a 800 €.
Y seguirá subiendo 100 € el día 1 de cada mes hasta llegar a los 1.800 €.
Sin descuentos sorpresa.
Sin Black Friday.
Sin cupones.
Sin castigar a quienes confiaron antes.
Quien entra antes, paga menos.
Quien entra después, paga más.
Es así de sencillo.
Y seguirá siendo así porque mi prioridad son los que ya están dentro.
PREGUNTAS FRECUENTES
¿Tengo que estudiar todos los bloques?
No.
Empiezas por el diagnóstico y trabajas primero el problema que más dinero o tranquilidad te está costando.
¿Y si mi negocio es diferente?
Todos son diferentes.
Pero los problemas de fondo se repiten: rentabilidad, compras, personal, autoridad, socios, deuda, organización, crecimiento y salida.
Las consultas sirven para adaptarlo a tu caso.
¿Sirve si mi negocio ya gana dinero?
Sí.
También es para negocios rentables que dependen demasiado del dueño, que quieren crecer, vender o dejar de vivir pendientes del teléfono.
¿Y si el negocio está muy mal?
Entonces necesitas claridad cuanto antes.
Puede que haya que reorganizarlo.
Puede que haya que negociar.
Puede que haya que salir.
No voy a prometerte que todos los negocios tengan solución.
Sí puedo ayudarte a ver la situación con más criterio y menos miedo.
¿Me vas a llenar de programas y herramientas?
No.
Primero sentido común.
Después lo necesario.
La herramienta más sofisticada no sirve de nada si nadie la utiliza.
¿Y si no aplico?
Entonces no compres.
La formación no cambia negocios.
Las decisiones sí.
UNA ÚLTIMA COSA
No sé cuál es el problema concreto de tu negocio.
Puede que sean las compras.
Puede que sea la plantilla.
Puede que sea la rentabilidad.
Puede que sean las deudas.
Puede que quieras crecer.
Puede que quieras vender.
Puede que estés sencillamente harto.
Lo que sí sé es que desde dentro todo parece más complicado.
Yo estoy fuera.
Y desde fuera muchas veces se ve bastante claro.
Mi trabajo es ayudarte a encontrar el problema.
Mostrarte las opciones.
Ahorrarte algunos de los errores que yo ya he pagado.
Tu trabajo será actuar.
Y cuando el negocio empiece a cambiar…
cuando vuelvas a dormir…
cuando tu personal te respete…
cuando entres por la puerta y todos respiren tranquilos…
el mérito será tuyo.
DEJA DE ENTRAR EN TU NEGOCIO DANDO PENA.
VUELVE A ENTRAR COMO EL DUEÑO.
Rentable.
Respetado.
Admirado.
Y mucho más difícil de acojonar.
